Los Accidentes de Tránsito. La Prioridad y/o Preferencia en las Intersecciones.

semaforos en popp

Para un país en el que las mayores aspiraciones que tenemos sus ciudadanos son el tener un vehículo y luego una casa propia, este tema se le ha dado poca difusión; apenas lo vemos cuando tomamos el examen teórico para conseguir la licencia de conducir, lo demás lo manejamos con pura interpretación partiendo de la experiencia y el conocimiento empírico de las calles dominicanas.

Los accidentes de tránsito, sin importar su dimensión, están compuesto por dos tipos de factores: Los subjetivos y los objetivos. Como su nombre lo indica, los factores subjetivos son los inherentes a las personas que están envueltas en el hecho, su negligencia e imprudencia a la hora de transitar (si estaba embriagado, distraído por el celular, si por sueño la persona se duerme, Etc.); las objetivas tienen que ver con las situaciones propias del entorno; el cruce de las vías, si la intersección estaba o no controlada por un semáforo, si llovía y la calzada estaba resbalosa por el agua o salitre, etc.

Este artículo tiene por sentido el explicar cuáles son las prioridades de conducción al momento de transitar; dichas prioridades (Anteriormente conocida como las preferencias de paso en la Ley 241-68 sobre Tránsito) son impuestas por la nueva Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial.

A estos fines me permito dar una introducción a la nueva Ley de Movilidad:
El marco regulatorio en República Dominicana en cuanto a la parte activa del tránsito recaía sobre la arcaica 241 sobre Transito y Vehículos de Motor; que, junto a la Ley 146-02 establecían las condiciones del tránsito y el seguro obligatorio de vehículos; a esas normativas se suma el decreto No. 393-97 que crea la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET) que luego pasa al control de la Policía Nacional como una Dirección Adjunta. Junto con esos aspectos, también la Ley 241 disponía el sistema de represión por multas, una parte del proceso judicial para los accidentes de tránsito, y las características previas de los procesos judiciales estableciéndolos como infracciones simples; los que se agravaban por diversos aspectos.

A raíz del crecimiento vehicular en las urbes dominicanas, la Ley 241 fue quedando desfasada por el imperio de la realidad. La poca educación vial y civismo, los horrendos trazados de las vías por escasa planificación urbana, y el crecimiento exponencial horizontal de las ciudades; lograron crear un caos en las vías públicas, lo que se deja entrever por la creciente cantidad de fallecidos y lesionados a causas de accidentes de conducción, las pérdidas materiales dejadas, el alto consumo de combustible por parte de vehículos y los interminables e insufribles tapones que pasaron de “horas pico” a “días pico” en la semana laboral.

INTRANTHubo la necesidad de recoger y reordenar todo el entuerto. La Ley 63-17 promulgada en fecha 24 de febrero del 2017, trajo un agrupamiento de las regulaciones, un endurecimiento de las multas y penas, la creación el sistema de puntos de la licencia, la abolición de la AMET/AMETRASAN, y parte del Ministerio de Obras Públicas; creando  una institución matriz denominada: INSTITUTO NACIONAL DE TRÁNSITO Y TRANSPORTE TERRESTRE (INTRANT).

Entrando en materia observemos lo siguiente. La ley 241-68 impuso un sistema objetivo de respeto a las vías y su tránsito por ellas; esto se le denominaba las Vías de Preferencia o “Preferencias de Paso”. El mismo concepto y dictamen fue asumido por la Ley 63-17 de Movilidad, pero le denominó “La Prioridad de Paso” y establecido en el Art. 254, quedando prácticamente igual. Las prioridades de paso son las siguientes:

1. Ceder el paso a todo vehículo que haya entrado primero a la intersección desde otra vía pública.

2. Cuando dos (2) vehículos de motor se acerquen o entren a una intersección al mismo tiempo, procedentes de vías públicas diferentes, sus conductores deberán disminuir la velocidad hasta detenerse y el conductor del vehículo de la izquierda cederá el paso al conductor del vehículo de la derecha. Esta regla no será aplicable en aquellas intersecciones controladas por semáforos, señales, rótulos o un agente de la DIGESETT.

3. Cuando dos (2) vehículos conducidos en sentidos opuestos por una cuesta se encuentran en un sitio de la misma, donde el ancho de la calzada no sea suficiente para permitir el paso de ambos vehículos al mismo tiempo, el conductor del vehículo que descienda por dicha pendiente cederá la prioridad de paso al conductor del vehículo que suba la misma.

4. Los vehículos de motor que transiten por la vía pública principal tendrán preferencia de paso en intersecciones sobre los que transiten por una vía pública secundaria con excepción de aquellas intersecciones que estén controladas por semáforos u otras señales al efecto.

5. Cuando dos (2) vehículos conducidos en sentidos opuestos se acerquen o entren a una intersección al mismo tiempo y uno de ellos intente girar a la izquierda, éste deberá ceder el paso al vehículo que transite en sentido opuesto.

6. Cuando un conductor entre o salga de una propiedad a la vía pública, deberá detenerse y cederle el paso a los peatones y vehículos que transiten por la vía pública.

7. Cuando un vehículo de emergencia se aproxime, dando aviso audible con sirena o pito, el conductor que transite por la misma vía pública deberá tomar el carril derecho y bajar la velocidad hasta detenerse para cederle el paso al vehículo de emergencia, excepto cuando un agente de la DIGESETT le ordene otra cosa.

8. Cuando un vehículo de emergencia se aproxime a una intersección dando aviso audible con sirena o pito, el conductor que se acerque a la misma deberá tomar el carril derecho y bajar la velocidad hasta detenerse para cederle el paso al vehículo de emergencia, excepto cuando un agente de la DIGESETT le ordene otra cosa.

9. Cuando un vehículo de emergencia se aproxime a una intersección con luz roja del semáforo u otra señal de detención, su conductor deberá reducir la velocidad hasta detenerse, y cruzar únicamente cuando verifique que los demás conductores le hayan cedido el paso y no existan riesgos de accidentes.

Por estas nueve prioridades es que se infiere de manera objetiva quién fue el responsable en un accidente de tránsito por dos vehículos en una intersección. Esto no es absoluto, convergen circunstancias agravantes o atenuantes de los hechos; pero le corresponde al Juez determinar quién tenía o no la razón de cruzar. De ahí la necesidad de que las partes envueltas hagan su mejor esfuerzo en justificar sus alegatos y razones siempre a través de pruebas.

motoristas e InterseccionesA lo largo de los años en mi ejercicio profesional, prevalece una cávala que por más que se explica parece que está tatuada en nuestro subconsciente: “Si te choca un motorista, te jodiste”; eso dista mucho de la realidad; me explico. Como ya saben, en calidad de abogado reclamante una buena parte de mis clientes son motoristas, motoconchistas y deliverys; sé que no son “almas nobles” ni “ciudadanos ejemplares”. También admito que he perdido casos en los que los protagonistas son mis clientes motoristas, pero hay un denominador común en esos procesos perdidosos: El contrario (Conductor de automóvil o jeepeta) no se hace responsable del hecho en su declaración judicial, y si a eso le sumas que no hay pruebas suficientes que aporten la responsabilidad del demandado, se me hace cuesta arriba el justificar la razón de mi cliente.

De lo anterior quiero desprender la importancia de la reconstrucción del accidente por tres medios específicos: 1) Fotografías de la posición en que los vehículos quedaron, en las que se visualicen las intersecciones; 2) Informativos testimoniales dados por personas que vieron lo ocurrido; y, por último: 3) Reconstrucciones virtuales del accidente. Estas últimas no son totalmente acogidas por los Tribunales, dado que es una prueba aportada y creada por una parte interesada; sin embargo, nadie me ha negado lo ilustrativa que puede ser para esclarecer un hecho controvertido por las partes.

Otro dato, amigos conductores y aseguradores: una vez pasado el hecho, en su casa y cuando las emociones se disipen; procuren “objetivizar” el accidente y sea sincero con usted mismo. Si usted entiende que cometió una falta activa (embriaguez o distracción), o por negligencia (Ej.: usted iba saliendo de una calle secundaria a un principal, o saliendo de una propiedad privada hacia la calle, y es en esa intersección que ocurre el siniestro) trate por los medios posibles suyos y de su aseguradora de llegar a un acuerdo con el lesionado. Evite llegar a un litigio, es desgastante para las partes y muchos de los casos que hoy están discutiéndose en tribunales se pudieron haber resuelto con poco dinero y con humildad.

Al final todos somos ciudadanos de un mismo país, hijos de madres y padres de hijos. Nadie, cuando sale a la calle, tiene por intensión tener accidentes; son situaciones lamentables que pasan y es necesario enfrentarlas. No actúe por mezquindad y maledicencia; si usted tiene razón nadie se la quitará siempre y cuando sepa demostrarla; y si no tiene no presione más de lo debido. En la humildad y la prudencia siempre seremos mejores seres humanos.

Autor: Geovanny Ramirez

Abogado en ejercicio; especialista en responsabilidad civil, seguros y derecho de transporte.

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