V. De depreciaciones y deducibles en las pólizas de los vehículos de motor con cobertura de daños propios. La “sublime estrategia”.

Toda la vida he entendido lo qué es un deducible y cómo se calcula la depreciación en un vehículo. Sin embargo, a raíz del último post que coloqué, y por medio de conversaciones con mi esposa y varias personas que estamos envueltos en el sector; caí en cuenta de lo que a continuación explico: He vivido engañado.

Para partir, analicemos un ejemplo perfectamente lógico y posible:

Con mucho esfuerzo, un dominicano clase media promedio se mete en un “lio” (entiéndase buscar prestado un dinero para comprarse un carro nuevo); suponer que sea un Toyota Camry LX 2017 valorado en RD$1,600,000.00.

Lo primero que hace cuando le entregan el BL de la importación y antes de retirar el carro, es acercarse a su aseguradora de confianza y solicitar una póliza de seguros. Como tal, y con pocos conocimientos del producto, pide una póliza full; el representante le vende la idea de que sea su producto Premium que le sale un poco más costoso pero no pagaría deducible por daños, ni se le aplicaría depreciación.

Nuestro cliente ejemplo duda por que no entiende; pero como todo buen dominicano, habla con seguridad y pregunta el valor, le cotizan en RD$86,500 pesos anuales por prima. El solicitante analiza que ha quedado “medio  flojoso del bolsillo” por el pago del inicial; pide otro producto. La representante le explica su segunda opción y le dice claramente que es un buen producto, pero pagará un 1% de deducible del valor asegurado, y aplicaría una depreciación anual de un 25% en caso de pérdida total; y su costo será de RD$67,000.00 y que puede pagarlo a “cuatro caídas”. Ya el cliente lo siente más cercano a su realidad y accede a esa póliza.

A mediados del año de vigencia, específicamente el día 178; al cliente le roban a punta de pistola su preciado carro. Reporta inmediatamente a Plan Piloto el hecho, y luego va a la aseguradora. Un caballero del Dpto. de Reclamaciones le verifica que todo está en orden y le informa que procederá al reclamo; pero que debe esperar noventa días para el pago, le explica que ese tiempo se le da a la Policía para que investigue y trate de recuperar el bien. Mientras tanto, le permitirán cinco días de vehículo rentado. El cliente no está satisfecho pero lo entiende, y acepta.

Pasados los tres meses el cliente vuelve a la aseguradora con las certificaciones de lugar; el representante le informa que todo está bien y que procederán al pago, pero que previamente debe firmar un conjunto de documentos: Una carta de autorización de subrogación; un contrato de venta del vehículo en blanco, la matricula original firmada al dorso para hacer el traspaso y finalmente el Acuerdo de Perdida y/o Liquidación; y ahí nuestro cliente ve una casilla en el centro del documento que reza:

Valor asegurado 1,600,000.00
Deducible (1% sobre valor asegurado) -16,000.00
Depreciación transcurrida al momento de la pérdida (178 días)  

-195,000. 00

 

Total a pagar al cliente: RD$1,389,000.00

 El cliente dice que no está conforme porque su vehículo vale RD$1,600,000.00; que el pagó prima por RD$1,600,000.00, que como es posible que le “tumben” RD$212,000.00. El representante calmada y lacónicamente, esperando esa reacción, le informa: Eso fue lo que usted firmó.

FIN DE LA HISTORIA

23Nuestra realidad es que el mercado asegurador de vehículos de motor es muy complejo. Ya en la entrega anterior expliqué lo que era el deducible y la depreciación; pero me gustaría que retomáramos el tema visto desde mi punto de vista; advierto que sé que los actores del sistema no coinciden conmigo en el pesar.

Primer Punto: El Deducible.

Es necesario que exista. Porque es el mecanismo con el que un asegurado cuida el bien. Como debe participar en la pérdida, un monto no muy alto pero que impacta las finanzas de un ciudadano promedio, es suficiente para que no quiera reclamar por cada vez que ocurra un siniestro de poca cuantía, y evite o por lo menos sea más cuidadoso en la ocurrencia en los mismos.

En este año 2017, en la Cámara de Diputados navega un proyecto que quiere “sincerizar” el deducible para que en vez de un 1% sobre el valor asegurado, sea un 10% sobre la perdida soportada. Visto desde la óptica del Diputado que lo propuso se hace más justo trabajar este concepto dado que sería menos oneroso para el cliente. Lo que el Diputado no contempla es el impacto que surtiría esa medida en la prima que cobraría el sector; que como buen gremio organizado, la competencia es mínima tanto en precios como en ofertas para los cliente individuales (siempre habrá una aseguradora más cara que otra, pero al final todas ofertan lo mismo; mismos servicios colaterales y mismas coberturas); lo que hará que, como las reclamaciones encarecerán para ellas, reajusten la prima de los clientes un punto en donde no existan pérdidas ostensibles. En pocas palabras, pagaremos menos deducible pero más prima.

El contrato póliza actual es regido directamente por la Ley 146-02 sobre Seguros y Fianzas, pero sólo crea el marco regulador, no impone condiciones mercantiles permitiendo la libre empresa. Como todo contrato de adhesión, las partes negocian las condiciones del contrato con límites de lo previamente creado por la parte más fuerte (concepto universal del Contrato de Adhesión, la parte interesada se “adhiere” a lo que la más fuerte y que recurrentemente hace la misma operación, ha preparado). Entre esos límites está el deducible, que puede ser el normalmente aceptado de un 1% hasta montos mucho más altos, o simplemente no pagar deducible, dependiendo del bolsillo y el conocimiento del cliente.

Quiero resaltar que el deducible es pagado por evento. Por lo que si tres veces en el año tuviste una pérdida parcial de RD$25,000.00 C/U, y tu deducible es RD$10,000.00; habrás pagado al final del año RD$30,000.00 como participación en la pérdida.

Como sabrás, son pocas las aseguradoras que permiten que gestiones tu propio arreglo y negocies con el taller. Normalmente tienen unos talleres afiliados que te dan a escoger de una lista de ellos; que no es incorrecto, dado que les permiten supervisar su trabajo, la calidad y los materiales utilizados. También hay que mencionar que a las aseguradoras le dan un precio que a ti, como particular nunca alcanzaras; hecho lógico por el volumen que ofrecen. De igual manera se trabaja con los piezeros; los acuerdos que las compañías tienen con los importadores de piezas nuevas de reemplazo, permiten unos beneficios colaterales que mejoran el rendimiento de manera importante.

El seguro y sus suplidores operan como buen negocio. Tratan de mantener los costos bajos para un mejor rendimiento.

Ahora bien; el truco está en lo siguiente:

Segundo Punto. La depreciaciónshutterstock_784989071

Tomemos en cuentas los siguientes dato:

La póliza establece de forma expresa que el vehículo se deprecia a razón de un 25% por año. Este es un cálculo no discutible y que está establecido así desde que el seguro de vehículos de motor opera en la Republica Dominicana. El valor de la depreciación, cual sea el valor del vehículo es dividido entre los 365 días por año para asignarle el monto real en caso de pérdida total. Por lo que, el primer día de la vigencia es el único día del año póliza en que cobrarías el total del dinero que pagaste en calidad de prima por el valor asegurado; posterior a ese día el vehículo vale menos.

Lo anterior, aunque contablemente es posible, no necesariamente es real. El 25% es un valor establecido por el del sector asegurador y probablemente copiado de la DGII dado que es el mismo porcentaje que establece el Código Tributario. A nivel de mercado las marcas tienen depreciaciones tacitas dependiendo del fabricante y de sus condiciones; Ejem.: en República Dominicana un Toyota siempre tendrá una depreciación menor a un Peugeot. Si el vehículo ha tenido choques lógicamente vale menos que si nunca ha cambiado una pieza (situación tomada con pinzas, porque depende en gran medida de si se hizo una buena reparación o si la estructura sufrió).

En este punto, varios amigos corredores me justifican que eso depende de las obligaciones contraídas en la póliza, si el valor del vehículo es asegurado a valor de nuevo o a valor de reposición.

Yo insisto: si pagas en anualidad una prima para que te aseguren RD$1,600,000.00, y a mitad de año tienes una pérdida total, deben retornarte el valor pactado menos el deducible; porque en caso de que diariamente se deprecie el valor de tu vehículo, también debe reducirse el importe neto de la prima por día (dado que repondrán algo de menor valor); por lo que la prima diaria calculada a medio año, será un 12.5% más baja que la pagada el día 1 de la póliza. Por tanto aquí llegamos al segundo punto:

The-Four-Contours-of-Good-Corporate-Remuneration-PhilosophyEl carro se deprecia. La prima No. Tanto la Ley 146-02 como los contratos póliza contemplan las vigencias anuales; lo que permite que las primas se paguen por año completo y por adelantado. En el mejor de los casos a cuatro cuotas sin intereses tomándolo directamente con la aseguradora. Sin embargo, como el mercado impera y los valores de los vehículos son exageradamente altos en nuestro país producto de los impuestos y tasas arancelarias, las primas también se han ajustado al alza; pudiendo llegar a costar perfectamente RD$200,000.00 para un vehículo considerado de lujo (a lo explicado, auméntale el 16% de la tasa del impuesto selectivo al consumo que aplica a las primas). Para casos como esos, y extrapolados a cualquier vehículo, las aseguradoras constituyen financieras dedicadas a dar la facilidad de pago de primas a doce meses con intereses que oscilan de 1.2% a 2%; por lo que también hay una ganancia indirecta con el costo del dinero.

Quiero dejar claro que lo anterior no es malo; ni la ley lo prohíbe. Pero también creo que ganar por ganar y seguir ganando en detrimento del consumidor, también resulta ser pernicioso.

Para ser justos, hay compañías que desde su formación reciente no cobran depreciación. Otras aseguradoras de más larga data, han copiado el sistema y lo incluyen en pólizas Premium, por lo que el asegurado paga una prima más costosa por el “beneficio”; pero a la larga volvemos al mismo punto, ganan más dinero con el beneficio indirecto que les representa la cláusula de la depreciación que el resultado técnico real del ramo.

Las renovaciones. El Bonus y el Malus. En otros países se mide un buen o mal cliente acorde a la siniestralidad que presenta en un periodo de vigencia. Por lo que un cliente malo es un asegurado con diversos accidentes en la vigencia de la póliza, uno bueno es el que no tiene eventos. Ahora bien, en casos como los países europeos se establecen bonos siniestralidad, permitiendo que luego de tres vigencias o más, tengas descuentos en las primas de renovaciones futuras. En caso de que seas un cliente “malo” quedas penalizado con primas más altas o simplemente sin renovación de la póliza.

Dominicana como nación pintoresca, cumple con penalizar al asegurado riesgoso; pero no premia a las personas que no han tenido eventos a lo largo de los años. Anteriormente se hacía, pero el uso y costumbre del mercado eliminó esa práctica, y mantuvo la penalidad por alta siniestralidad.

Otra situación que presentamos; supón que has tenido pocos eventos que reclamar o ninguno. Te llega el día de final de vigencia y se termina la cobertura; como la nueva vigencia implica un nuevo contrato, se te recalcula el valor del vehículo; pero no lo toman con un 25% menos de tu vigencia anterior (dado que eso sería lo lógico de cara al contrato, pero no lo conveniente, porque que a menor valor asegurado menor prima se cobra). Recalculan por medios como portales web de tasación o valoración de vehículos (Supercarros.com o Corotos.com), las compañías más sofisticadas tienen sus baremos (valores) que son ajustados cada cierto tiempo.

Ejem. La primera vigencia comenzaste con un valor de RD$1,600,000.00; pero la segunda vigencia en la que deberías comenzar con un valor de RD$1,200,000.00 porque tu vehículo se depreció un 25% durante el primer año; sin embargo, cuando verificas ves que en la nueva vigencia el valor asegurado es de RD$1,450,000.00; y comenzamos nuevamente el juego. Sólo que ahora la prima que vas a pagar no bajó tanto como lo hizo el valor de tu vehículo, pagaras menos de lo que pagaste en la vigencia pero apenas un par de miles de pesos.

canal-tematico-consumidoresEn una realidad muy cercana el valor asegurado se ajusta mejor que el valor de la prima. Un ejemplo práctico y de un familiar directo: una Toyota Tundra 2008 que fue asegurada en RD$850,000.00 en la vigencia mayo 2016 a mayo 2017; con una prima de RD$42,000.00 a un año con un 1% de deducible y una cobertura de 500, 500, 1MM en responsabilidad civil. Al año siguiente, la aseguradora valora el vehículo en RD$690,000.00 y la prima pasa a costar RD$40,900.00. El vehículo vale RD$160,000.00 menos, pero la prima sólo se redujo en RD$1,200.00; con las mismas condiciones y mismas coberturas y sin accidentes reportados; adicional, no han variado el conductor o las condiciones exógenas que influyen sobre el vehículo asegurado.

Que conste: entiendo perfectamente que hay un recargo sobre la prima por ser un vehículo de nueve años de uso; pero entiendo excesivo el valor de la prima Vs. la reducción del valor del vehículo.

A manera de cierre dejo una idea más en el tintero. Para todos los conocedores del sector seguro, sabemos que en República Dominicana ramo de seguros de vehículo de motor es el ramo que NUNCA deja beneficios técnicos. La persona que no conoce preguntara con lógica, ¿por qué mantener algo que no deja beneficios?; la respuesta es mucho más que simple: Permite flujo de caja. El constante movimiento de entrada y salida de dinero mantiene viva la aseguradora para sus gastos administrativos diarios; en el mejor de los casos, si hay un superávit de dinero, pasa a la parte financiera y deja un beneficio a un plazo un poco más largo. Pero como tal, automóvil siempre será un ramo deficitario en el sentido estricto técnico.

Sólo para que no quede en el ánimo del lector, no estoy en contra de las aseguradoras (muy por el contrario, creo que es un oficio digno y de amplio provecho financiero para el País). Pero sí entiendo que entre el poco deseo de investigar que tenemos los dominicanos; nuestro escaso hábito de lectura y, el desconocimiento en la manera en que reclamamos nuestros derechos de manera colectiva; fomentan que existan productos y servicios más onerosos de lo que deberían; con márgenes de ganancia muy altos y que afectan el estilo de vida de la persona y su familia. Sin mencionar de que automáticamente cercenan que se expanda la cultura aseguradora en la República Dominicana.

Autor: Geovanny Ramirez

Abogado en ejercicio; especialista en responsabilidad civil, seguros y derecho de transporte.

4 opiniones en “V. De depreciaciones y deducibles en las pólizas de los vehículos de motor con cobertura de daños propios. La “sublime estrategia”.”

  1. Excelente artículo, solo tengo dos observaciones que me gustaría me sean respondidas en torno abru parecer. La primera, es el contrato de seguros un contrato de adhesión o es un contrato sinalagmático. La segunda un sistema legal con bajas tolerancias a favor de asegurador en un mercado donde definitivamente no ha sido nunca establecida una prima de riesgo moral que afecta a todo el colectivo del ramo de vehículos ¿no sería desmotivador para el asegurador en un ramo donde como bien describes no hay beneficios interesantes pero si beneficios «normales» paravno dejar el ramo?

    Saludos Cordiales

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    1. Gracias por las preguntas, te respondo:

      1. En nomenclatura jurídica, y según los Arts. 1101 y Sgts. del Código Civil Dominicano, tienes diversas formas de clasificar los contratos. Clasificaciones que aumentan dependiendo cuál doctrinario consultes. Por lo que, un contrato dependiendo de la clasificación que apliques, tendrás resultados diferentes: según su objeto, su sujeto, su forma, Etc. En el contrato de adhesión una de las partes crea y enmarca la obligación acorde a un contrato, mientras la otra parte se limita a aceptar o no las condiciones impuestas. Lamentablemente por lo diseminada y continuada de esta práctica, en República Dominicana las libertades contractuales para conglomerado han quedado supeditadas a PROCONSUMIDOR en virtud de la Ley 358-05 y acorde a la Constitución de la República estableciendo a los derechos del consumidor como prerrogativas de nuevo cuño. En pocas palabras, una parte prepara al contrato y la parte más débil esta limitado a aceptar las condiciones o a rechazarlas, por lo que la parte supeditada no negocia, sólo paga.

      El contrato sintagmático es aquel que genera obligaciones para ambas partes; en el caso de las pólizas: el asegurado se compromete al pago de la prima y a respetar el condicionado; la aseguradora se compromete a cubrir los riesgos expuestos en las condiciones particulares y acorde al cuerpo del condicionado general.

      Por tanto, el contrato de seguro es tanto DE ADHESION como SINALAGMATICO en virtud que ambas figuras pertenecen a clasificaciones diferentes.

      2. En cuanto a si es desmotivador el ramo de automóviles te puedo decir que no. Primero porque deja beneficios, no técnicos pero sí financieros y de cuotas de mercado. Ademas que permite un flujo de efectivo continuo para la compañía. Lamentablemente muchas aseguradoras en la actualidad y el pasado usan el seguro de automóvil como ancla, dado que no les gusta vender la Responsabilidad Civil (Seguro Obligatorio), por lo que buscan que se coloquen más los daños propios que la RC sóla. En caso de que el cliente exija sólo la póliza obligatoria, le exigen comprar otras coberturas de otros ramos, Ejm.: pólizas de hogar, accidentes personales, Etc. Hecho que a mi entender es otra violación a la Ley 358-05 por el concepto de «Ventas Atadas».

      Como veras, y como digo al final del articulo; la ignorancia permite que las aseguradoras campeen a sus anchas por múltiples violaciones a los derechos del consumidor, en pro de sus beneficios.

      Y reitero, la libre empresa es una prerrogativa constitucional que hace que nazca el desarrollo social; sin embargo entiendo que se puede hacer sin menoscabar los derechos de las persona que necesitan esos servicios. En otros países como Argentina, Colombia y España se exige que todos los contratos que tengan clausulas que impliquen exclusiones o limitaciones en derechos , sean resaltadas del texto total y con una entrega de un resumen o enumeración independiente al contrato principal; de modo y forma que se entendible y asumible por el consumidor.

      Las aseguradoras nunca dejaran de asegurar. Es su objetivo y les es rentable, aun sea con triquiñuelas y subterfugios. Lo que necesitamos es una mejor supervisión de las mismas y un empoderamiento de las asociaciones de consumidores que apoyen esas iniciativas.

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